Cómo recurrir la liquidación de una tasa municipal

El arte de la gestión de licencias en los municipios

 

Hace un tiempo los propietarios de un destacado restaurante vinieron a vernos a nuestro despacho para solicitar nuestra asistencia en una disputa con el Ayuntamiento de la Ciudad sobre el pago del canon exigido a raíz del espacio que este restaurante estaba utilizando para su terraza. Ese pago había sido fijado por el Municipio en 100.000 € un precio que a todas luces parecía excesivo.

La situación además se complicó pues el propietario no cumplió con el plazo de alegaciones, simplemente se olvidó del asunto, lo que era una pena, porque toda alegación frente al Ayuntamiento debe ser realizada en tiempo y forma. Cuando ha transcurrido el plazo destinado a las alegaciones la Propuesta de Resolución se convierte en una Resolución Definitiva. Lo cual significa que el procedimiento económico administrativo se pone irremediablemente en marcha. En el caso concreto que recordamos esto supuso que el propietario del restaurante había perdido su derecho a interponer alegaciones por un caso que él consideraba injusto.

 

Recuerda: hay que deben tener mucho cuidado con los plazos para realizar alegaciones, porque si bien tenemos todo el derecho a presentarlas el factor clave es hacerlo inmediatamente o al menos dentro del plazo destinado a ello.

 

En el caso que estamos describiendo la situación fue que cuando el propietario solicitó nuestras ayuda nos trajo la resolución firme del Ayuntamiento lo que tornó imposible presentar la alegación correspondiente. Frente a este problema nos dedicamos a estudiar cuidadosamente la resolución, buscando puntos vulnerables que nos permitieran una estrategia alternativa para lograr los objetivos que nuestro ahora cliente nos solicitaba.

Tras un detenido estudio,  detectamos que la resolución tenía un fallo que llamamos del tipo “material”. A saber, la cantidad de metros tasados, ocupados por el restaurante no estaban especificados, es decir no había una escala, una entidad mensurable que permitiera medir con precisión el grado de ocupación y a partir de allí, mensurar sin controversia el pago correspondiente. Para mayor inri, el importe exigido, a saber, los 100.000 € se habían determinado con posterioridad al período de ocupación, este último punto es fundamental porque significa que el mismo Ayuntamiento primero había concedido el usufructo del espacio y posteriormente había determinado su precio.

Este error nos permitió elaborar una estrategia para resolver satisfactoriamente el asunto, ya que  lo correcto tendría que haber sido que el Ayuntamiento determinara en primer lugar y con exactitud la cantidad de metros a utilizar, y posteriormente o en el mismo momento tasar los metros. Es decir, determinar las reglas del juego de tal forma que los usuarios, en ente caso nuestro cliente pudieran pagar la tasa correspondiente conociendo los costes con anterioridad a la toma de desiciones.

Así pues y teniendo clara nuestra estrategia de actuación para resolver esta controversia, solo tuvimos que presentar el correspondiente Recurso de Reposición que indica la ley. Para concluir, de lo que se trata es, aún en la adversidad, buscar con cabeza fría cuál es el punto débil por donde podemos entrar y solucionar un problema o al menos minimizar los daños.

El  Recurso presentado fue aceptado por el departamento jurídico del Ayuntamiento que reconoció su error, revocando inmediatamente la exigencia del pago para regocijo del propietario del restaurante y nuestro pues, justo es decirlo, nuestra mayor dicha es lograr la plena satisfacción de nuestros clientes.

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 Sonrisas luego de recurrir a la liquidación de una tasa municipal con éxito