Demanda por incumplimiento de palabra de contraer matrimonio

Causas que dispensan de la obligación de indemnizar

San Valentín, día de los enamorados, un día romántico en el que personas de todo el mundo expresan su amor y lo manifiestan abiertamente de manera pública. Pero, ¿qué sucede cuando este amor sin aparente fecha de caducidad en un inicio, llega a su fin?

Según los artículos 42 y 43 del Código Civil, la promesa de matrimonio no produce obligación de contraerlo ni de cumplir lo que se hubiere estipulado para el supuesto de su no celebración y no se admitirá a trámite la demanda en que se pretenda su cumplimiento. El incumplimiento sin causa de la promesa cierta de matrimonio hecha por persona mayor de edad o por menor emancipado sólo producirá la obligación de resarcir a la otra parte de los gastos hechos y las obligaciones contraídas en consideración al matrimonio prometido y esta acción caducará al año contado desde el día de la negativa a la celebración del matrimonio.

Pero evidentemente las consecuencias jurídicas del incumplimiento de dicha promesa de contraer matrimonio deberían de variar en función del momento en el que se produzca el citado incumplimiento, Según el Código Civil, el daño moral, causado por la frustración del proyecto matrimonial no es indemnizable bajo ninguna cobertura legal, y lo mismo cabe decir del estado de depresión, no obstante, los demás daños son reparables. Es decir, la responsabilidad se limita a aquéllos supuestos en los que se haya manifestado esta promesa en documento público o privado, por mayor de edad o menor emancipado, de forma que, si éste posteriormente renuncia a casarse sin causa, tendrá que abonar a la otra parte los gastos producidos, de forma que las consecuencias deberán variar en función del momento en que tal incumplimiento se produzca, por lo que el momento en el que se inicia el expediente matrimonial debe tener un especial valor, pues en ese instante es un acuerdo que pasa a tener repercusiones jurídicas.

Se trata de un tema absolutamente personal cuyo dolo puede resultar complicado y en la que entran en juego una serie de circunstancias particulares, por lo que cada casa es único y habría que estudiar su caso de manera particular.