La Ley Uber me persigue, pero yo corro más

 ¿Porqué se necesitan abogados especializados en nuevas tecnologías?

1Negocio, innovacion, tecnologia, derecho, Ibiza y Valencia HDH abogadosEs de sobra conocido que el fenómeno Uber ha puesto en entredicho los cimientos de los modelos tradicionales de negocio. La legislación sobre licencias de taxi, la legislación ¡autonómica! sobre transporte terrestre… no son más que papel mojado frente a la nueva herramienta tecnológica: la aplicación Uber.

Tratar de poner límites a una aplicación p2p, como Uber, es poner una barrera en un campo inmenso. ¿Cómo fiscalizar la actividad de dos personas que no se conocen y que deciden a cambio de dinero intercambiar un servicio? Hoy es el transporte privado o los juegos on line; mañana será la solidaridad, la ecología o la caridad cristiana: valores en alza pendientes de mercantilizar. Google le llama “monetizar”, hacer que un intercambio de servicios que solo existe en el mundo virtual se exprese en dinero analógico, es decir, en euros contantes y sonantes. Y la nueva economía post-crisis esta monetizando cosas impensables.
La aplicación Uber tal vez desaparezca pero aparecerá otra similar porque se trata de un cambio cultural, un cambio en el mercado, como ocurrió con Napster, denostada por las grandes compañías de música porque permitía compartir música entre internautas y que, una vez cerrada ha sido reemplazada por el éxito total de Spotify que hace lo mismo pero con la financiación de las mismas compañías, por cierto las mismas grandes compañías de música que presionaron para cerrar Napster.

La ley mientras tanto intenta adaptarse, pero moviéndose a escala analógica, mientras que los negocios en internet se mueven a velocidad viral. La legislación que trate de limitar a Uber no se habrá impreso cuando otra nueva triquiñuela tecnológica aparezca…es que el mundo analógico (el papel impreso) se mueve a una escala increíblemente más lenta que el mundo digital (los servicios on line).

Captura de pantalla 2014-12-29 a las 20.29.07En nuestros recursos administrativos, y contenciosos, tanto en nuestro despacho de abogados de Valencia como en el de Ibiza, utilizamos muchas veces el concepto de “atipicidad”, que en síntesis, supone definir una conducta que no se encuadra en un modelo legal, y por ello no puede sancionarse… ¿No es ésta la piedra angular de la defensa para quienes moviéndose en el mundo digital son multados por -casi- cualquier cosa?

Así llegamos a la conclusión de que es posible recurrir al corpus legal y la jurisprudencia incluso cuando nos encontramos con situaciones nuevas, inéditas, como son las vinculadas al mundo digital. Obrando inteligentemente Derecho e Innovación Tecnológica no tienen porqué estar reñidos. Todo lo contrario, nuestra experiencia nos demuestra que se necesitan mutuamente y en España hoy más que nunca se hace necesario un salto cualitativo no solo en tecnología, sino también en los modelos de comprensión de los negocios vinculados a ella. El derecho forma parte del ecosistema en el cual florecen las innovaciones y por tanto está condenado a evolucionar.

Una reflexión final: ¿Es lícito que el Estado fiscalice intangibles como un mensaje de texto donde pedimos un servicio a cambio de dinero? ¿Y si el servicio fuera gratis, o a cambio de una semana de ayuno, o de ayudar al vecino del quinto a llevar las bolsas de la compra durante un mes, o de limpiar el chapapote de una playa por otro desastre ecológico?