La llama Rotaria que nunca se apaga

Sintonía entre el éxito profesional y los valores humanos

Ayer tuve la oportunidad de acudir a la cena de gala de la “Llama Rotaria”, evento que tiene una raigambre muy especial en el Club Rotario más veterano de Valencia, el Rotary Club de Valencia.

HDH-abogados-Rotay-Club-Valencia02En este evento se premian, desde hace treinta y un años, a aquellas personas que reúnen unas condiciones humanas y profesionales dignas de elogio. Ayer fueron  Miguel Ángel Fernández Torán, Vicente Fuster Puig, Juan de Ribera Berenguer y Carlos Simón Valles. Otros años fueron dos personas conocidas: Fernando Bonilla y Antonio Pellicer, a quienes he tratado desde que era niño y que sorprenden por su impecable sintonía entre el éxito profesional y sus valores humanos.

La trayectoria de cada uno de los homenajeados de la edición de ayer es impresionante, y fue destacada por el Secretario en funciones de la “Llama Rotaria”, que halagó a cada uno de ellos relatando sus logros personales y profesionales con rigor.

La “Llama Rotaria”, como tal, es un símbolo que tiene la vocación esencial de premiar la excelencia. La luz de las ideas platonianas cobra vigor en galardones como éste, donde recordamos que desde la economía, las humanidades, las artes o las ciencias, los valores inmutables como el saber, el trabajo, la constancia y la humildad, nos hacen ser mejores personas.HDH-abogados-Rotay-Club-Valencia03

Cosechar las virtudes universales permiten al ser humano alcanzar -en términos romanos- la “manumisión”, que se traduce hoy día en la liberación de los esclavos del tedio, del conformismo o de la indiferencia.

Las palabras de todos los homenajeados fueron de agradecimiento, y, las del insigne Simón Valles, un simposio breve sobre los valores que deben revestir el perfil de todo rotario, y, en síntesis, de cualquier ciudadano altruista que considere que es igual de importante alcanzar la excelencia académica que la necesidad de ayudar al desfavorecido.

Tal vez por eso me pareció una gala merecedora de perdurar otra treintena de años y muchos más.