La sucesión de la empresa familiar

Conservación de la empresa tras el fallecimiento

El artículo 1056 del Código Civil, de acuerdo con la tradición jurídica española, faculta al testador para llevar a cabo él mismo la partición de la transmisión de la empresa a suceder, confiriéndole amplias posibilidades al efecto, pero imponiéndole el respeto absoluto a las legítimas. Habrá que respetar la voluntad del testador hasta donde le sea legalmente permitido (art. 675 del Código Civil), dada la intangibilidad de la legítima.

La partición en el caso de la sucesión de la empresa familiar puede ser realizada judicialmente (art. 1059 del Código Civil) o en forma voluntaria por el propio testador, por medio de negocio jurídico inter vivos o mortis causa (art. 1056 del  Código Civil), por medio de comisario o contador nombrado por el testador en testamento, por el contador-partidor dativo o por los propios coherederos, por sí mismos o por medio de personas nombradas a tal fin.

El testador que en atención a la conservación de la empresa o en interés de su familia quiera preservar indivisa una explotación económica o bien mantener el control de una sociedad de capital o grupo simplemente debe abonar en metálico su legítima a los demás interesados. No será necesario que exista metálico suficiente en la herencia para el pago, se puede realizar el abono con efectivo extrahereditario y establecer por el testador o por el contador-partidor por él designado aplazamiento (siempre que este no supere cinco años a contar desde el fallecimiento del testador).