Los animales dejan de ser cosas

Derechos de los animales y obligaciones de sus propietarios

Hasta finales del pasado año, en España se consideraba a los animales meras cosas, un bien mueble, que puede ser embargado, a pesar de que un 40% de hogares posee un animal de compañía y se gasta una media de 1.200 euros al año en mantenerlo, y la legislación tampoco contemplaba qué pasa con una mascota en caso de ruptura familiar, tema que ya tratamos en Separación y mascotas: ¿Quién se queda con el perro? (http://hdhabogadosvalencia.com/?p=1026), en caso de accidente de sus propietarios no son recogidos, se abandonan más de 140.000 cada año sin impunidad, al igual que los individuos que los maltratan y no reciben ninguna pena.

No obstante, el pasado diciembre, el Congreso propuso modificar mediante una proposición de ley que los animales dejen de ser considerados cosas y pasasen a ser seres vivos, dotados de sensibilidad, sujetos de derecho. Esta nueva perspectiva pone la legislación española a la altura del resto de países europeos, y del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, que exige a los Estados que respeten su bienestar como seres sensibles, lo que supone cambiar nada menos que tres normas: el Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Gracias a la reforma en el Código Civil, se modifican los preceptos relacionados con las normas relativas a las crisis matrimoniales, establece cuáles son los parámetros que el juez deberá tomar en consideración a la hora de concretar el régimen de custodia de los animales de compañía, ya que la la norma instaura que la autoridad judicial confiará a los animales de compañía a uno o ambos cónyuges, atendiendo al interés de los miembros de la familia y al bienestar del animal, incluso pudiendo preverse el reparto entre ambos miembros de la pareja de los tiempos de disfrute, en caso de que fuera necesario. El objetivo es intentar poner fin a la arbitrariedad con la que se afrontaba el asunto hasta ahora.

Mediante la reforma en la Ley Hipotecaria se impide que se extienda la hipoteca a los animales de una finca dedicada a la explotación ganadera, industrial o de recreo y prohíbe el uso de los animales de compañía como garantía del crédito hipotecario.

Y a través de la Ley de Enjuiciamiento Civil se declararán absolutamente inembargables a los animales de compañía ante el impago de rentas, el embargo de un perro o un gato ni logra resarcir una deuda, ni beneficia al acreedor ni al deudor y mucho menos al animal.

Es el arranque de una ley que debe avanzar más, ya que aún, siendo positiva, se queda corta, ya que seguirán siendo propiedades que se podrán comprar y vender, usar en espectáculos y ser explotados, pero es un primer paso para que se extienda progresivamente a los distintos ámbitos en que intervienen los animales y se vaya restringiendo con ello la aplicación supletoria del régimen jurídico de las cosas.