Sociedades Irregulares: ¿Cuál es la responsabilidad de las personas físicas?

Para poder entender la responsabilidad de las personas físicas en las sociedades irregulares, antes que nada debemos saber porque se denominan así y cuáles son sus características principales.
Se considera irregular toda aquella sociedad que, una vez haya otorgado escritura pública de constitución, incurra en una de las dos situaciones siguientes:

  • Que haya transcurrido un año desde el otorgamiento de escritura sin que se haya solicitado su inscripción en el Registro Mercantil
  • O que antes del transcurso de dicho plazo, haya quedado verificada la intención de los socios de no inscribir la sociedad.

Es decir que mientras no concurra el elemento subjetivo (voluntad de no inscribir) o el elemento objetivo (transcurso de un año) estaremos en presencia de una sociedad de responsabilidad limitada en formación pendiente de presentación en el Registro.

Por lo que para quedar plenamente constituidas y adquirir personalidad jurídica las sociedades mercantiles, necesitan que concurran dos elementos:

  • Que consten en escritura pública
  • Y que dicha escritura se inscriba en el Registro Mercantil.

Por lo tanto una sociedad irregular es aquella que no observa los requisitos legales para su constitución, es decir, que no ha cumplido las formalidades constitutivas.

Pero esa irregularidad se refiere a aquellas sociedades cuya inscripción sea constitutiva, es decir, precisa para la adquisición de personalidad jurídica. Así, la sociedad anónima o la sociedad de responsabilidad limitada.

Una sociedad irregular es aquella que no observa los requisitos legales para su constitución

Ahora sí, teniendo claro el concepto de las sociedades irregulares, podremos hablar de la responsabilidad mencionada anteriormente.

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Alcance de la responsabilidad

La  sociedad irregular que realice operaciones en el tráfico mercantil y cuyo objeto social sea mercantil, se le aplicarán las normas de la sociedad colectiva, lo que determina la responsabilidad subsidiaria, personal y solidaria de todos los socios por las deudas de la sociedad. Es decir, los acreedores podrán dirigirse ante cualquiera de los socios por el total de la deuda, sin perjuicio del ejercicio de la acción de repetición del socio contra la sociedad por el importe satisfecho en su nombre.

En caso de no poder calificarse como mercantil, se le aplicarían las normas de la sociedad civil, lo que implica que los socios quedarán obligados mancomunadamente por las deudas sociales, es decir que cada uno responderá por parte que le corresponda en relación con su cuota social.

En ambos casos se trata de responsabilidades subsidiarias de los socios, es decir, que estos únicamente responden cuando el patrimonio social sea insuficiente para cubrir las deudas sociales.

Hay que tener en cuenta que, en caso de que la sociedad irregular decida poner fin a esta situación procediendo a la inscripción en el Registro Mercantil, cesará en este momento el régimen de responsabilidades explicado, pero los socios seguirán respondiendo por los actos anteriores a la inscripción.

Una vez inscripta, la sociedad queda obligada por los actos y contratos perfeccionados. También queda obligada la sociedad por aquellos actos que acepte dentro del plazo de tres meses desde su inscripción. En ambos supuestos cesa la responsabilidad solidaria de socios, administradores y representantes; pero en el caso de que el valor del patrimonio social, sumado el importe de los gastos indispensables para la inscripción de la sociedad, fuese inferior a la cifra del capital, los socios estarán obligados a cubrir la diferencia.

Texto redactado por la colaboradora Dª. Guadalupe Montoto Canllo

Revisado por el director David-Juan López Ortega